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No habría tanta gente amando mal, ni tanta gente mal
amada, ni esposas mal amadas, ni jamás habría divorcio y
nunca nadie olvidaría lo que juró ante el altar.
Si amar fuera fácil…
No habría tanta hambre, ni tantas guerras, ni gente sin
apellido.
Si amar fuera fácil…
No habría niños solos en las calles, ni habría orfanatos
porque las familias adoptarían más hijos, ni habría
hijos no deseados, ni prostitutas y las mujeres
embarazadas no pensarían en abortos.
Si amar fuera fácil…
No habría ladrones, ni habría asesinos, ni sobreprecios,
ni los que ganan demasiado ni los que ganan muy poco.
Si amar fuera fácil…
Ni soldados habría pues nadie agrediría, no harían falta
perros bravos en las casas.
Pero el amor es un sentimiento que depende del YO QUIERO
y le sigue un YO ESPERO pero la voluntad es rebelde y el
hombre, un egoísta que maximiza su YO.
Por todo eso el amor es difícil.
Jesucristo no jugaba cuando nos mandó amar.
Y cuando murió amando, dio la suprema lección…
No se ama porque es fácil.
¡Se ama porque es preciso!
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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