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Rosa E. Ponce
rosyponce@rpsr.org
Actuaciones
concretas
y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad
positiva ante los hijos:
1.
Tener objetivos claros de lo que
pretendemos cuando educamos. Deben ser pocos, formulados
y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos
se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Ya
hemos hablado en otros artículos de esto.
2.
Enseñar con claridad cosas concretas. Al
niño no le vale decir "come bien", "sé bueno" o "pórtate
bien". Esto no le dicen nada, en cambio debemos decirle
con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el
tenedor y el cuchillo, por ejemplo.
3.
Dar tiempo de aprendizaje.
Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras,
las primeras veces que las pone en práctica, necesita
atención y apoyo mediante ayuda verbal y física, si es
necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo
y una práctica guiada.
4.
Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar,
resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que
hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por
fastidiarnos, sino porque está en proceso de
aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener
éxito y que se lo reconozcan.
5.
Dar ejemplo
para tener fuerza moral y prestigio. Sin congruencia
entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos
nada de los hijos. Antes, al contrario, les
confundiremos y les defraudaremos.
6.
Confiar en nuestro hijo/a.
La confianza es una de las palabras clave. La autoridad
positiva supone que el niño tenga confianza en los
padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da
ejemplo de confianza en el hijo.
7.
Actuar
y huir de los sermones. Una vez que el niño tiene claro
cual ha de ser su actuación, es contraproducente
invertir el tiempo en sermones para convencerlo. Una vez
que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe
consecuentemente y aumentará su autoridad.
8.
Reconocer los errores propios.
Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento
de un error por parte de los padres da seguridad y
tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones
aunque se pueda equivocar, porque los errores no son
fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que
debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu
de superación en la familia.
Estas recomendaciones te ayudarán a tener autoridad
positiva o serán
ineficaces
e incluso negativas. Todo depende de dos factores
imprescindibles en la relación con los hijos: amor
y sentido común.
El
amor hace que las técnicas no conviertan la relación en
algo frío, rígido e
inflexible
y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo.
El amor supone tomar decisiones que a veces son
dolorosas, a corto plazo, pero a largo plazo dejan un
buen sabor de boca y un bienestar interior.
El
sentido común es lo que hace que se aplique la técnica
adecuada en el
momento
preciso y con la intensidad apropiada, en función del
niño, del adulto y de la situación en concreto.
Si
en algún momento
tiene
dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras
antes de actuar.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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