|
Martha Medeiros
Padres héroes y madres heroínas del hogar. Pasamos buena
parte de nuestra existencia cultivando estos
estereotipos. Hasta que un día el padre héroe comienza a
pensar todo el tiempo, protesta bajito y habla de cosas
que no tienen ni pie ni cabeza. La heroína del hogar
comienza a tener dificultades en terminar las frases y
empieza a enojarse con la empleada.
Que hicieron papa y mama para envejecer de un momento a
otro?
Envejecieron... Nuestros padres envejecieron. Nadie nos
había preparado para esto.
Un bello día ellos pierden la compostura, se vuelven más
vulnerables y adquieren unas manías bobas. Están
cansados de cuidar de los otros y de servir de ejemplo:
ahora llegó el momento de ellos de ser cuidados y
mimados por nosotros.
Tienen muchos kilómetros andados y saben todo… y lo que
no saben… lo inventan.
No hacen mas planes a largo plazo, ahora se dedican a
pequeñas aventuras, como comer a escondidas todo lo que
el médico le prohibió. Tienen manchas en la piel. De
repente están tristes.
Más no están caducos: caducos están los hijos, que
rechazan aceptar el ciclo de la vida.
Es complicado aceptar que nuestros héroes y heroínas ya
no están con el control de la situación.
Están frágiles y un poco olvidadizos, tienen este
derecho, pero seguimos exigiendo de ellos la energía de
una fábrica.
No admitimos sus flaquezas, su tristeza.
Nos sentimos irritados y algunos llegamos a gritarles si
se equivocan con el celular u otro electrónico, y
encima no tenemos paciencia para oír por milésima vez la
misma historia que cuentan como si terminaran de haberla
vivido.
En vez de aceptar con serenidad el hecho de que adoptan
un ritmo más lento con el pasar de los años, simplemente
nos irritamos por haber traicionado nuestra confianza,
la confianza de que serían indestructibles como los
super-héroes.
Provocamos discusiones inútiles y nos enojamos con
nuestra insistencia para que todo siga como siempre fue.
Nuestra intolerancia solo puede ser miedo. Miedo de
perderlos, y miedo de perdernos, miedo de también dejar
de ser lúcidos y joviales.
Con nuestros enojos, solo provocamos más tristeza a
aquellos que un día solo procuraron darnos alegrías.
Por que no conseguimos ser un poco de lo que ellos
fueron para nosotros? Cuantas veces estos héroes y
heroínas estuvieron noches enteras junto a nosotros,
medicando, cuidando y midiendo fiebres!!
Y nos enojamos cuando ellos se olvidan de tomar sus
medicamentos, y al pelear con ellos, los dejamos
llorando, tal cual criaturas que fuimos un día.
El tiempo nos enseña a sacar provecho de cada etapa de
la vida, pero es difícil aceptar las etapas de los
otros...
Mas cuando los otros fueron nuestros pilares, aquellos
para los cuales siempre podíamos volver y sabíamos que
estarían con sus brazos abiertos, y que ahora están
dando señales de que un día partirán sin nosotros.
Hagamos por ellos hoy lo mejor, lo máximo que podemos,
para que mañana cuando ellos ya no estén mas... podamos
recordarlos con cariño, de sus sonrisas de alegría y no
de las lágrimas de tristeza que ellos hayan derramado
por causa nuestra.
Al final, nuestros héroes de ayer... serán nuestros
héroes eternamente.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
|