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Rosa E. Ponce
En
artículos
anteriores hemos reflexionado sobre dos virtudes
fundamentales para crear un clima de confianza para el
diálogo: la sinceridad y la discreción; ahora hablaremos
sobre la mejor manera de llegar a un buen diálogo, que
es la base de una buena convivencia entre padres e
hijos.
Lo primero es saber escuchar, aunque esto parece obvio
en muchas ocasiones y por diferentes razones no sabemos
escuchar a nuestros hijos. Primero que nada necesitamos
dedicarles tiempo y atención cuando nos hablan, dejar la
preparación de la comida o los papeles del trabajo y
escuchar lo que nos quieren decir con todos nuestros
sentidos.
Es importante también recordar que los padres no siempre
tenemos toda la razón y que escuchando aprenderemos y
conoceremos con profundidad a nuestros hijos, que no nos
abrirán su corazón si somos poco flexibles. Ya que para
que haya buena comunicación, es muy importante ir con la
sencillez de quién quiere ayudar, nunca imponer.
Podemos caer en el defecto de pensar que ya sabemos lo
que nos dirán. Saber ya la respuesta porqué creemos que
nuestro hijo es de una determinada manera y no dar
posibilidades de expresarse amplia y totalmente. Si no
los dejamos explicarse del todo no les daremos la
oportunidad de mejorar, puesto que nos faltará la
información completa y no sabremos que hacer para
aconsejar.
Algunas cualidades convenientes para llegar a establecer
un buen diálogo, teniendo en cuenta que la primera de
todas será responder a todas las preguntas que nos
hagan, son:
1.
No interrumpir
y tener mucha paciencia; esto es válido para todas las
edades, desde el hijo o hija pequeño que casi no sabe
hablar, pero nos quiere pedir algo, hasta el adolescente
que nos quiere explicar un problema o una alegría y lo
hace de una forma acalorada.
2.
Mirar a los ojos
de nuestro hijo y aprobar afirmativamente con el gesto
para animar y demostrar que nos interesa lo que nos
dice; con la mirada de los padres se puede demostrar
interés y afecto y descubrir, en la de los hijos, todo
su estado de ánimo.
3.
Saber preguntar.
Conviene hacer una pregunta de manera positiva para
asegurarnos de que entendemos lo que nos dicen; también
sirve preguntar para captar el nivel que tienen de
entendimiento del tema que sea, y por lo tanto,
adelantar informaciones sobre sexualidad, diversiones,
adicciones, etc..., aprovechando momentos de ocio y
tranquilidad para tener estas conversaciones y dar
criterio.
4.
No mirar el reloj.
Para los hijos es muy importante que demostremos un
interés real por sus cosas; tendremos buenos momentos
para comunicarnos si los sabemos aprovechar aunque la
experiencia nos diga, que el "momento" del hijo quizás
no coincide con el nuestro.
La verdadera comunicación se debe fundamentar en cosas
pequeñas de esfuerzo personal como sería el dejar de ver
la TV o el periódico para estar con los hijos, no es
necesario una salida especial para brindarles un clima
propicio para el diálogo y la buena comunicación.
Nos comunicaremos nuevamente la próxima semana, con
gusto recibiré sus comentarios en mi correo electrónico.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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