POR UNA MEJOR FAMILIA MEXICANA

 

www.emergencia.org.mx           Mar. 23 2010    Boletín No. 1042

Buen diálogo, base de la convivencia familiar

Rosa E. Ponce

En artículos anteriores hemos reflexionado sobre dos virtudes fundamentales para crear un clima de confianza para el diálogo: la sinceridad y la discreción; ahora hablaremos sobre la mejor manera de llegar a un buen diálogo, que es la base de una buena convivencia entre padres e hijos.

Lo primero es saber escuchar, aunque esto parece obvio en muchas ocasiones y por diferentes razones no sabemos escuchar a nuestros hijos. Primero que nada necesitamos dedicarles tiempo y atención cuando nos hablan, dejar la preparación de la comida o los papeles del trabajo y escuchar lo que nos quieren decir con todos nuestros sentidos.

Es importante también recordar que los padres no siempre tenemos toda la razón y que escuchando aprenderemos y conoceremos con profundidad a nuestros hijos, que no nos abrirán su corazón si somos poco flexibles. Ya que para que haya buena comunicación, es muy importante ir con la sencillez de quién quiere ayudar, nunca imponer.

Podemos caer en el defecto de pensar que ya sabemos lo que nos dirán. Saber ya la respuesta porqué creemos que nuestro hijo es de una determinada manera y no dar posibilidades de expresarse amplia y totalmente. Si no los dejamos explicarse del todo no les daremos la oportunidad de mejorar, puesto que nos faltará la información completa y no sabremos que hacer para aconsejar.

Algunas cualidades convenientes para llegar a establecer un buen diálogo, teniendo en cuenta que la primera de todas será responder a todas las preguntas que nos hagan, son:

1.    No interrumpir y tener mucha paciencia; esto es válido para todas las edades, desde el hijo o hija pequeño que casi no sabe hablar, pero nos quiere pedir algo, hasta el adolescente que nos quiere explicar un problema o una alegría y lo hace de una forma acalorada.

2.    Mirar a los ojos de nuestro hijo y aprobar afirmativamente con el gesto para animar y demostrar que nos interesa lo que nos dice; con la mirada de los padres se puede demostrar interés y afecto y descubrir, en la de los hijos, todo su estado de ánimo.

3.    Saber preguntar. Conviene hacer una pregunta de manera positiva para asegurarnos de que entendemos lo que nos dicen; también sirve preguntar para captar el nivel que tienen de entendimiento del tema que sea, y por lo tanto, adelantar informaciones sobre sexualidad, diversiones, adicciones, etc..., aprovechando momentos de ocio y tranquilidad para tener estas conversaciones y dar criterio.

4.    No mirar el reloj. Para los hijos es muy importante que demostremos un interés real por sus cosas; tendremos buenos momentos para comunicarnos si los sabemos aprovechar aunque la experiencia nos diga, que el "momento" del hijo quizás no coincide con el nuestro.

La verdadera comunicación se debe fundamentar en cosas pequeñas de esfuerzo personal como sería el dejar de ver la TV o el periódico para estar con los hijos, no es necesario una salida especial para brindarles un clima propicio para el diálogo y la buena comunicación.

Nos comunicaremos nuevamente la próxima semana, con gusto recibiré sus comentarios en mi correo electrónico.

 Lic. Rosa Elena Ponce V. 

rosyponce@emergencia.org.mx

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