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¿Qué ocurre en la intimidad de un matrimonio cuando se
asume que no habrá hijos biológicos?
Ana
María Gálvez de la Revista Hacer Familia
Continuamos compartiendo el testimonio de Alejandro San
Francisco y Catalina García-Huidobro:
¿Y qué camino tomaron?
Catalina: Como siempre hemos sabido que vamos a tener
hijos, desde que comenzamos a estudiarnos los dos,
también paralelamente averiguamos cómo funcionaba el
proceso de adopción. Tenerlos biológicos o adoptados, al
final, es lo mismo.
Alejandro: Nos lo planteamos, conversamos y asistimos a
reuniones. Hoy los legisladores y muchas instituciones
han colaborado para crear un ambiente que permite
adoptar de manera más fácil. Además es una cuestión muy
bonita, porque hay hijos que no tienen padres y padres
que no tienen hijos.
¿Por qué descartan los métodos de fertilización
asistida?
Alejandro: Los hijos son un don para acoger y no un
producto para construir. Hay que ser respetuoso con la
naturaleza humana; cada vez que se juega con ella se
llega a mundos destructivos. ¿Cuántos embriones mueren
por conseguirse un hijo?, deberíamos preguntarnos.
¿Piensan que para todos la adopción es una opción?
Alejandro: Hay que respetar las circunstancias de cada
uno. Algunos pueden adoptar y estar muy bien y otros no,
y estar muy bien también. El egoísmo y la generosidad no
se miden ahí. El principio es no ser egoísta. La
conclusión de que el que no adopta es un egoísta es un
silogismo falso y errado. Cada uno tiene que ver su
vida.
Catalina: Uno no puede juzgar. Adoptar es una opción,
no una obligación. Además no es tan fácil tomar la
decisión. Nosotros la vemos como un camino. Pienso que
Dios eligió para nosotros unos hijos, sean biológicos o
adoptados, y que van a llegar cuando tengan que llegar.
Por ahora estamos en Inglaterra y no tenemos ninguna
posibilidad ni de un tratamiento biológico, ni de
iniciar un proceso de adopción.
Las preguntas que más molestan
En lo personal no me molesta que me pregunten, siempre
que lo haga gente amiga. Además es muy sano conversarlo,
humanamente hace bien, pero no como desahogo.
(Alejandro).
La gente pregunta mucho, incluso quienes ni siquiera te
conocen preguntan, quién tiene el problema. Eso es lo
peor. Es una falta de respeto tremenda. Si el problema
es de los dos: ambos no podemos tener hijos, no importa
quién. Me produce rabia y pena (Catalina).
A mí no me gustan las afirmaciones que no respetan el
modo de pensar de uno. Por ejemplo, “es bueno que
ustedes esperen”. Eso lo tendremos que juzgar nosotros,
pero no un externo que no tiene idea de lo que pasa en
nuestra intimidad (Alejandro).
Primero te dicen: ¿cuántos niños tienes? o ¿con cuántos
estás? Como que lo obvio fuera que vayas en el cuarto. Y
yo digo: ninguno. Entonces la frase siguiente es: “Súper
bueno, porque como están en Inglaterra, fantástico que
tengan este tiempo”. Unos porque se dan cuenta que
metieron la pata y otros porque piensan que si ellos
hubieran ido a hacer un doctorado, no los habrían tenido
(Catalina).
Aunque esta entrevista es de una pareja chilena, creo
que refleja lo que muchas parejas en México piensan
también. Así es que hay que ser más discretos acerca de
estos temas y sobre todo respetar la intimidad de cada
pareja, ya sea la que tiene muchos como la que tiene
pocos, porque también las parejas que tienen muchos les
“cargan las mano” con bromas tales como “¿no tiene
televisión?” o preguntas como “¿otra vez embarazada?”
pero con una cola muy larga.
Así es que ante todo discreción y respeto.
Lic. Rosa Elena
Ponce V. |