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Una parte fundamental del cuidado del medio ambiente es
cuidar nuestra salud. Razón por la que incluimos este
artículo
Trinidad Aparicio Pérez. Psicóloga clínica
Lo difícil, a veces, no es sólo adelgazar sino mantener
el peso que se ha perdido y no volver a recuperarlo. No
debemos confiar
en
las dietas milagrosas que hacen perder peso en poco
tiempo y que fuerzan el metabolismo. Perder peso con
eficacia sólo depende de ti, de tu voluntad y de tu
constancia.
1. Adelgaza
sin
necesidad de dietas
Controla la situación. No a la ansiedad y al
sedentarismo y sí a una dieta equilibrada.
Para adelgazar no es necesario hacer régimen ni dejar de
comer, sino comer de todo con moderación y no llevar
una vida demasiado sedentaria. No debemos excluir de
nuestra alimentación ningún alimento, pues todos los
nutrientes tienen funciones específicas e
insustituibles. Lo importante es tener una alimentación
equilibrada y hacer que nuestro cuerpo gaste más
energía.
El sobrepeso normalmente se debe a que comemos más de lo
que nuestro organismo necesita, a una vida sedentaria y
una alimentación inadecuada. No se trata de hacer dietas
que nos hagan pasar hambre o privarnos continuamente de
alimentos que nos gusten, sino de saber comer con
moderación, hacer un mínimo de ejercicio físico
a la semana y corregir hábitos alimentarios inadecuados,
controlando el tipo de alimentación y evitando comer por
ansiedad o para tranquilizarnos.
Para adelgazar con eficacia es necesario planteárselo
a largo plazo, de esta forma se lograrán mejores
resultados y será más fácil mantener los kilos que se
han conseguido reducir. Cuando una persona desea
adelgazar, es fundamental estar totalmente convencido
de que lo desea y tener una actitud positiva.
2. Rechazo a las dietas yo-yo
Las dietas drásticas que hacen perder peso en
poco tiempo son peligrosas para el metabolismo y
producen en quienes las realizan sensaciones de fracaso,
frustración y ansiedad.
Son regímenes bajos en calorías que requieren un gran
esfuerzo durante un periodo corto de tiempo, pero no
son eficaces porque cuando se abandona la dieta se
recupera rápidamente el peso perdido. Es lo que se
conoce como efecto yo-yo.
Las dietas yo-yo producen fluctuaciones repetidas de
peso. Una vez que se ha vuelto a recuperar lo que se
había perdido, se vuelve a empezar con la dieta, hasta
que quien la realiza se da por vencido por no lograr
mantener el peso, sintiéndose culpable por ello.
Estas dietas producen una pérdida de la autoestima
y pueden ocasiones depresiones y problemas de
ansiedad.
3. Adictos a la comida
A veces tenemos el deseo de comer sin tener hambre.
Nos creamos este hábito cuando estamos nerviosos, cuando
sentimos ansiedad o incluso por aburrimiento.
Convertimos la comida en nuestro refugio y acudimos a
ella a la menor contrariedad, llegando incluso a
crearnos cierta dependencia. Podemos decir que nos
hacemos adictos a ella.
Lic. Rosa Elena Ponce V. |