“Yo puedo hacer lo que tu no puedes, tú puedes hacer lo que yo no puedo y juntos podemos hacer algo hermoso para Dios” Madre Teresa de Calcuta   Si Necesitas alguna ayuda urgente, comunicate con nosotros    ayuda@emergencia.org.mx

            

www.emergencia.org.mx           Jul 21 2009    Boletín No. 867


 

 

 

Enfrentar el dolor. Parte I

Ingrid Kossmann 

Felipe y Javier son amigos desde que comenzaron juntos la escuela secundaria. Javier lo invita a ir a bailar a una ciudad vecina, pero Felipe no acepta pues tiene que estudiar para el examen de ingreso a la facultad.

Javier al regresar de la salida tuvo un accidente y quedó en estado de coma. Felipe se entera y corre al hospital, no puede verlo pues está en terapia y los horarios son muy estrictos. Se encuentra a los padres de Javier, están destrozados. Regresa a su casa y antes de que llegue el horario de visita le avisan que Javier murió.

Felipe se conmociona y queda como paralizado emocionalmente. No puede creer que Javier haya muerto. Se pregunta si de haberlo acompañado igual hubieran tenido el accidente. Se arrepiente de no haber estado allí para ayudarlo. Actúa como un ente.

Los padres de Felipe también están shockeados. Le tenían mucho cariño a Javier. Saben que para su hijo es un golpe terrible. Se alegran de que él no saliera esa noche. Están atemorizados por el zarpazo de la muerte, tan repentino, tan cercano. La vulnerabilidad humana se hace presente con la fuerza de un huracán, nadie está a salvo, ni los jóvenes, ni los viejos, ni los niños.

A nadie le gusta vivir esta situación. Existe una tendencia a huir. No nos conectamos mucho, hacemos de cuenta que no pasa nada. El estilo de vida que se ha impuesto en las últimas décadas promueve la negación del dolor. A menudo la gente  se niega a ir a los velorios. Evitamos a los dolientes. Nos decimos y le decimos a nuestros seres queridos que “Hay que mirar para adelante”.

¿Es así como podemos  enfrentar el dolor?

No, así lo evitamos o lo negamos. Enfrentar significa hacerle frente, verlo, sentirlo, expresarlo. Nuestra vida no puede ser igual si un amigo ha muerto. En nuestro mundo afectivo se genera un hueco que duele y asusta. El dolor, y especialmente el dolor de las pérdidas, nos obliga a poner en perspectiva nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Nos sensibiliza y nos permite conectarnos con nuestro ser profundo, con nuestra espiritualidad. Nos da la posibilidad de tomar conciencia del misterio de la vida y de la muerte.

Nadie tiene control absoluto de su vida o de la de los seres que ama. La vida es un don que disfrutamos por un tiempo. Podemos honrarla cada día  y podemos aceptar su misterio.

El dolor es parte de la vida. El dolor se complementa con el gozo y la dicha. Cada uno le da sentido y fondo al otro. Así como podemos sentir dicha podemos sentir dolor. “hay un momento para todo…un tiempo para llorar y un tiempo para reír” dice el Eclesiástes. La sabiduría consiste en poder reír y poder llorar cuando corresponde.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo a enfrentar el dolor?

En primer lugar dándole el ejemplo. Enfrentar nuestro dolor, vivirlo, sentirlo, expresarlo.

En segundo lugar respetando el dolor que padece. No aturdirlo con preguntas y comentarios que solo reflejan nuestra ansiedad. Estar cerca y demostrarle que puede contar con nosotros aunque sea para llorar en nuestro hombro.

Podemos ofrecernos a acompañarlo, en el caso del relato, a ver a los padres de Javier, al velorio, al entierro. Escucharlo, permitirle que exprese su enojo, su rabia, su desesperación.

Continuará

Lic. Rosa Elena Ponce V. 

Brinco al inicio

 

PARA CUALQUIER EMERGENCIA

Esto es un Servicio Social, No tiene ningún costo para ti

Escribe a   ayuda@emergencia.org.mx   o  visítanos en:

Trasviña y Retes No. 3701-D

Col. San Felipe   Chihuahua, Chih.   C.P. 31240

Tels. (01-614) 413-0262 y 413-4073

Alta     Baja     Histórico    Comentarios    Colaboraciones

 

 

 

 

 



Es usted el visitante No.