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Por Abel
Cortese y Eric Gaynor Butterfield
Para efectuar cambios, enseñar a sus hijos o alumnos
nuevas capacidades emocionales y sociales, usted puede
verse en la obligación de cuestionar algunos instintos
paternos
naturales y actuar en formas que pueden oponerse a los
hábitos normales o a su estilo de vida. Los siguientes
son algunos ejemplos sobre la forma en que los padres,
así como los docentes y profesionales de la salud
mental., están aprendiendo a cuestionar sus respuestas
intuitivas:
Los psicólogos a menudo recomiendan ayudar a los niños a
hablar acerca de sus emociones como una forma de
comprender los sentimientos de los otros. Pero las
palabras sólo dan cuenta del 10% del significado de
cualquier comunicación emocional, en vez, enseñarles a
los niños a comprender el significado de la postura, las
expresiones faciales, el tono de voz y otro tipo de
lenguaje corporal resultará un medio mucho más efectivo
para mejorar la comprensión de sus emociones y las de
los demás.
Desarrollar la autoestima de un niño a través de un
elogio y un refuerzo constantes, puede en realidad hacer
más daño que bien. Ayudar a los niños a sentirse bien
con ellos mismos sólo tiene sentido si estos
sentimientos están relacionados con logros específicos y
el dominio de nuevos conocimientos.
El estrés tan perjudicial por nuestra apresurada
sociedad, es el enemigo natural de la niñez. Pero
proteger a los niños del estrés puede ser una de las
peores cosas que podemos hacer. Tal como vimos en los
estudios de Kagan sobre los niños tímidos, aprender a
enfrentar las dificultades de la vida permite que los
niños desarrollen nuevos caminos neurales, lo cual puede
tornarlos más adaptables e ingeniosos.
Los niños traumatizados suelen ser tratado como seres
extremadamente vulnerables y la sabiduría convencional
se inclina a darles tiempo para enfrentar sus emociones
dentro de un ambiente de apoyo. Pero recientes avances
en la psicología de la conducta sugieren un enfoque más
directo e inmediato para desensibilizar el efecto del
trauma.
¿DISCIPLINA PRODUCTIVA?
Cuando hablamos de disciplina productiva nos referimos
al hecho de que los padres necesitamos contar con formas
bien pensadas, previsibles y apropiadas, según la edad,
de responder a la mala conducta de nuestros hijos.
La disciplina efectiva se reduce a unos pocos principios
y estrategias:
1. Establezca reglas y límites claros ya aténgase a
ellos. Si puede, escríbalos y fíjelos sobre la pared.
2. Dele a su hijo advertencias y séales cuando
comienza a comportarse mal. Es la mejor manera de
enseñarle autocontrol.
3. Defina el comportamiento positivo reforzando la
buena conducta con elogios y afecto e ignorando la
conducta que sólo apunta a llamar la atención.
4. Eduque a su hijo conforme a sus expectativas. En
general, los padres no empleamos el tiempo suficiente
para hablar con nuestros hijos acerca de los valores o
las normas, y por qué estos son importantes.
Continuará
Lic. Rosa Elena Ponce V. |