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Por otro lado, el coche también lo ven como un refugio
donde se sienten protegidos de sus comportamientos hacia
los demás. Las personas, cuando están solas en el coche,
actúan tal y como son, sin tener que demostrar educación
o saber estar, por lo que se dejan llevar por sus
impulsos más bajos, insultan y protestan sin temor a
sufrir consecuencias.
Existen sustancias como la droga y el alcohol, que
modifican las conductas de las personas, las hacen más
agresivas y merman sus facultades. Conducir bajo lo
efectos de estas sustancias supone un gran riesgo para
todos y es un grave delito.
3. ¿Cómo podemos evitar la
agresividad al volante?
Para evitar transformarnos en personas agresivas cuando
conducimos debemos de tener en cuenta lo siguiente:
- Tener autocontrol. Reflexionar sobre la
importancia de tener control de nosotros mismos cuando
conducimos, de lo contrario podemos ser la causa de la
desgracia de otras personas provocando un accidente.
- Actuar con calma. No podemos dejarnos llevar
por la impotencia y la rabia que nos produce el
comportamiento desafortunado de otro conductor. Hemos de
pensar que lo hace sin mala intención y, si es evidente
que es con intención de molestarnos, debemos limitarnos
a pensar que es un maleducado y no exaltarnos ni
dejarnos llevar hasta el punto de que nos afecte en
nuestra forma de conducir. No podemos "picarnos" en la
carretera.
- Pensar en lo ridículo y vergonzoso de
insultar, hacer gestos con intención de molestar o
decir palabrotas por el simple hecho de subirnos a un
coche. No podemos transformarnos en otras personas y
estar más atentos a lo que hacen los demás conductores
que a la carretera.
- Si eres una persona que disfruta alcanzando
velocidades excesivamente rápidas, sin importarte las
normas de circulación ni el peligro que eso supone para
ti y para los demás conductores o peatones, tienes un
problema de conducta grave que deberías consultar.
Hay que destacar también a los conductores dubitativos o
excesivamente precavidos, que aunque no son agresivos en
su conducción, son peligrosos por su lentitud y por lo
indecisos o dubitativos que son para realizar cualquier
maniobra. Además, estas personas tan prudentes ponen
nerviosos a los demás conductores que tratarán de
adelantarlos por todos los medios.
Lic. Rosa Elena Ponce V. |