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Rosa E. Ponce
Los niños están expuestos a elementos que pueden
ayudarlos a crecer o que pueden perjudicar su
desarrollo. Uno de estos factores, que más influye en
ellos, son las personas que los rodean: sus padres,
familiares, maestros y amigos. Junto con todas estas
personas se encuentran muchas otras que debido a los
medios de comunicación influyen también en nuestros
hijos y no siempre de la manera más adecuada.
Generalmente pensamos que los jóvenes con graves
problemas de conducta provienen de hogares
disfuncionales, que son hijos de padres viciosos o que
no les brindaron ningún tipo de amor y cuidado. Pero
según estudios realizados, la mitad de esos muchachos
proviene de hogares donde hay familias estables, padres
que cuidan y atienden a sus hijos y que intentan darles
todas las oportunidades de desarrollo que se encuentran
a su alcance.
Conforme crecen los hijos muchos padres ven con alarma
que el estilo de vida de ellos no es lo que trataron de
inculcarles. Esto se debe a una peligrosa combinación de
educación débil y malas influencias.
¿Cómo evitar que esta situación se derive en problemas
de alcoholismo, drogadicción, complicaciones en su vida
sexual, en sus estudios y en el trabajo? Tal vez sean
palabras que nos suenan exageradas pero cualquier
alcohólico comenzó con una primera “pasadita de copas”
de su juventud.
Todo empieza desde cosas pequeñas y si ante esas
situaciones le sumamos padres débiles que consienten
actitudes “que no dañan a nadie” y que por amor a sus
hijos no los reprenden, no les marcan límites, no les
ponen reglas porque son pequeños, porque todavía son
inocentes, porque fue un pequeño error “y cualquiera
comete errores”… a la larga estas actitudes pueden traer
consecuencias devastadoras. Como ejemplo tenemos el
triste caso del político tabasqueño asesinado junto con
su familia por un adolescente de 16 años y 4 cómplices.
Yo les aseguro que los padres de ese joven, de familia
acomodada, nunca se imaginaron que su hijo andaba en
esos pasos.
Los hijos necesitan límites, necesitan reglas, necesitan
un líder cerca de ellos para seguirlo, para imitarlo, un
líder que los inspire y los mueva a actuar. Ese líder,
esos líderes, deben de ser los padres de familia, o el
papá solo, o la mamá sola. No podemos heredar esa
responsabilidad en nadie más, ni a la escuela, ni a la
abuelita, ni al tío, esa es una responsabilidad que
debemos ejercer primordialmente nosotros, los padres.
Recuerden, todos somos el resultado de lo bueno y malo
que hemos vivido.
Debemos retomar el protagonismo que nos corresponde como
los principales educadores de nuestros hijos, los niños
de pequeños no tienen malicia ni malos sentimientos,
depende de nosotros que los formemos como hombres y
mujeres de bien, que les desarrollemos un carácter
fuerte para que no se dejen afectar por las malas
influencias. Lo que necesitamos para lograrlo es
paciencia, amor, tiempo, preparación y sobre todo de
decisión.
Afortunadamente en la actualidad contamos con múltiples
apoyos de organizaciones civiles, movimientos de
iglesias e instituciones educativas que ayudan a los
padres a ejercer una verdadera PATERNIDAD RESPONSABLE si
necesitas de apoyo u orientación acude a ellos. Decídete
a ejercer tu liderazgo “familiar” ya que tus hijos son
tu mejor empresa e inversión, no le regatees el tiempo
que puedas dedicarles.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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