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Rosa E. Ponce
rosyponce@rpsr.org
La semana pasada hablamos acerca de la congruencia
personal que debemos tener para educar mejor a nuestros
hijos. Hoy extenderemos un poco más nuestro círculo y
hablaremos de la unificación de criterios que deben
tener papá y mamá al momento de educar. Es decir, que
ambos deben estar en la misma sintonía, en el mismo
canal.
Con frecuencia nos encontramos a padres que cuando están
tratando de educar a sus hijos entran en conflicto y, en
el peor de los casos, discuten eso frente a ellos.
Debemos tener presente que los que más sufren en estas
situaciones de discordia entre padres son los hijos, que
con el continúo envío de mensajes contradictorios se les
está confundiendo y en muchas ocasiones aprovechan esta
situación para obtener lo que quieren, perdiendo así el
norte en el proceso educativo.
Es normal, en la mayoría de las familias, que el papá
sea más “negociador” que la mamá en ciertas áreas y en
otros aspectos sea lo contrario. Así, por ejemplo, será
más fácil que mamá de un permiso para una fiesta y que
papá autorice la compra de un vestido nuevo, por decir
algo. Este equilibrio es sano, siempre y cuando ambos
tengan sus criterios unificados en cuanto a los valores,
principios y reglas familiares.
Con una visión un tanto administrativa, es conveniente
ver a nuestra familia como una pequeña empresa que debe
tener su propia misión, es decir, que es lo que queremos
hacer, cómo y con que valores. Establecer las normas a
seguir y las metas que deseamos alcanzar.
Esta “planeación estratégica” deberá ser desarrollada en
común acuerdo entre los padres, habrá que dialogar y
llegar a un consenso. Una vez establecidos todos estos
puntos, las reglas del hogar fluirán más fácilmente pues
se tiene una visión clara de lo que se quiere y bajo
cuales parámetros se va a lograr.
Como toda “planeación estratégica” habrá que darle su
revisadita cada año o cuando se considere conveniente de
acuerdo al crecimiento de los hijos, a las condiciones
que se viven, etcétera. Lo importante es mantener una
unidad educativa para ejercer el liderazgo y la
autoridad necesaria para conducir a puerto seguro
nuestra barca familiar.
Si usted no se había planteado esto, nunca es tarde para
comenzar. Invítele un café a su pareja y ármense de
papel y pluma para que ambos, en un ambiente de diálogo
y armonía, establezcan qué es lo que quieren hacer como
familia, a dónde quieren llegar y cómo lo van a lograr.
Pero no se vayan con la finta, no hablamos de cosas
materiales, no, aquí estamos hablando de lo que queremos
ser como personas. Y si su respuesta es queremos que
nuestros hijos sean felices, hay que describir que es
para ustedes la felicidad.
Esto no se debe quedar en teoría. Hay que convertirlo a
acciones, porque esas son las que forman una vida. Así
es que ya tenemos trabajo para esta semana.
Con gusto recibiré sus comentarios a mi correo
electrónico y la próxima semana hablaremos acerca de la
unidad al momento de ejercer la autoridad de padres.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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