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Rosa E. Ponce
rosyponce@rpsr.org
A principios del siglo XX el filósofo francés Gabriel
Marcel dijo: “Los jóvenes no pueden vivir sin autoridad
o fuera de ella, los jóvenes de hoy rehuyen la autoridad
paterna, no porque sea demasiado dura, sino porque ha
dejado de ejercerse"
Estas palabras suenan tan actuales como si se hubieran
dicho hoy mismo. Pero ¿Qué es autoridad? ¿Que implica?
¿Cómo se ejerce sobre los hijos? De eso vamos a hablar
ahora. En el artículo anterior hablamos sobre la unidad
de la autoridad en la familia. Ahora profundizaremos un
poco más acerca de este tan importante tema.
Dentro de la educación familiar el concepto de autoridad
está ligado al de prestigio. Es decir, nosotros como
padres no ejercemos autoridad sobre nuestros hijos
porque tengamos el “poder” sino porque a través de
nuestras actitudes y comportamientos nos hemos ganado el
prestigio moral ante ellos para poder ejercerla.
¿Qué quiere decir esto? Que el solo hecho de ser padres
no nos otorga la autoridad, sino que es una conquista
personal y obligatoria para el que tiene la
responsabilidad de guiar a otros (en este caso nuestros
hijos)
El ejercicio de la autoridad depende de una lucha
interior personal y constante que nos lleva a ser
mejores personas porque no podemos decirles nuestros
hijos que no digan mentiras cuando nosotros lo hacemos
enfrente de ellos. Este tipo de acciones hacen que
nuestro prestigio y autoridad ante nuestros hijos
disminuya.
Para ejercer correctamente la autoridad es necesario:
1.
Pensar: cuando se
debe exigir y cuando no, por que canal o de que forma se
debe exigir y cuales son los objetivos educativos que
deseamos alcanzar cuando exigimos algo.
2.
Informarse: saber
que es lo que piensa cada hijo y que los hijos también
conozcan que es lo que piensan sus padres (acerca de
cualquier asunto), es decir, mantener un diálogo
constante y abierto.
3.
Decidir: tomar la
mejor decisión evaluando sus “pros”, sus “contras” y sus
consecuencias antes de exigir algo.
4.
Ejecutar: para que
haya autoridad es necesario hacer cumplir, es decir,
debemos cumplir tanto los premios como los castigos que
hemos dicho que haríamos.
La autoridad debe ser un medio para lograr que nuestros
hijos desarrollen de la mejor manera posible todas sus
dimensiones como personas, por lo tanto, la autoridad en
la educación familiar es un servicio que debe ayudar a
mejorar como personas.
Como mencionábamos con anterioridad, debe haber una
unidad de criterio entre ambos padres y ejercer la
autoridad de manera que propicie la libertad de decidir
por parte de los hijos y las normas deberán irse
adecuando de acuerdo a la etapa de maduración de ellos.
La próxima semana seguiremos hablando acerca de la
autoridad, hablaremos acerca de nuestros principales
errores como padres al momento de ejercer la autoridad y
posteriormente daremos algunos “tips” que nos servirán
para evitarlos.
Con gusto recibiré tus comentarios a mi correo
electrónico y espero seguir contando con tu lectura.
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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