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Rosa E. Ponce
rosyponce@rpsr.org
Errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen
la autoridad de los padres:
1.
La permisividad. El niño, cuando nace, no
tiene conciencia de lo bueno y lo malo. Los adultos
somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que
está mal. Dejar que brinque en el sofá porque es
pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el
principio de una mala educación. Los niños necesitan
referentes y límites para crecer seguros y felices.
2.
Ceder después de decir no.
Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera
regla de oro a respetar es la del no. El no es
innegociable. Negociarlo es el error más frecuente y que
más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no
a su hijo, píenselo bien, porque no hay marcha atrás.
En
cambio, el sí, sí se puede negociar. Si piensa que el
niño puede ver la televisión, negocie con él qué
programa y cuanto tiempo.
3.
El autoritarismo. Extremo de la
permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que
el padre/madre quiere anulándole su personalidad, sólo
persigue la obediencia. Su objetivo no es una persona
equilibrada y con autodominio, sino hacer una persona
sumisa, sin iniciativa.
4.
Falta de congruencia.
Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro
de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro
estado de ánimo no debe influir en la importancia que se
da a los hechos. Lo que hoy está mal, mañana, también.
5.
Congruencia entre el padre y la madre.
Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los
cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa.
6.
Gritar.
Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que
conlleva una humillación y un deterioro de la
autoestima. Además, a todo se acostumbra uno. El niño
también a los gritos a los que cada vez hará menos caso.
7.
Cuando los gritos no dan resultado, se puede
pasar fácilmente al insulto, la humillación
e incluso al maltrato psíquico y físico, esto es
muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si estás
en este caso debes pedir ayuda: tutores, psicólogos,
escuelas de padres...
8.
No
cumplir las promesas ni las amenazas.
El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o
amenaza un padre/madre menos cumple lo que dice. Cada
cosa no cumplida es un pedazo de autoridad perdido. Las
promesas y amenazas deben ser realistas, es decir
fáciles de aplicar.
9.
No
negociar.
Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto
incomunicación. Un camino ideal para que en la
adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y
los hijos.
10.
No
escuchar.
Muchas veces no escuchamos a los hijos, los juzgamos,
evaluamos y les decimos lo que deben de hacer,
pero escucharlos...
11.
Exigir éxitos inmediatos.
Con frecuencia, los padres tenemos poca paciencia con
los hijos. Desearíamos que fueran los mejores...¡ya!
Olvidamos que nadie nace sabiendo y todo requiere un
periodo de aprendizaje, con sus correspondientes
errores.
No todo está perdido, la
próxima
semana veremos algunos consejos para evitar estos
errores
Lic. Rosa Elena Ponce V.
rosyponce@emergencia.org.mx
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